¿Se puede viajar cómodamente con un Suv? Lo averiguamos con el Nissan X-Trail

Tengo que empezar el articulo diciendo que nunca he sido de este tipo de vehículos, los veía torpes en todos los sentidos, como diría mi abuela: Aprendiz de todo y oficial de nada.

Tal y como ya comentó mi compañero Gerard en su día, son una moda bastante absurda. No cumplen ninguna función específica, ni están pensados para ir por campo, ni están pensados para ir por carretera, ni mucho menos, para cargar.

Entonces, ¿porque hemos elegido un X-Trail para recorrernos media España? Muy simple, primero de todo nos ofrece algo que la gran mayoría de modelos que hay en el mercado no, un gran espacio interior, pudiendo disponer de hasta 7 plazas. Obviamente teníamos pensado meterlo por caminos de montaña así que otro factor que ayudó a elegir este modelo fue su all-mode 4x4-I, con el cual envía mayor par motor a las ruedas que más lo necesitan. Lo sorprendente de este modo es su velocidad, ya que es capaz de hacerlo 30 veces más rápido que un parpadeo, ideal para que nos pueda sacar de cualquier apuro. ¿Preparado para acompañarnos en este viaje?

Hemos realizado varias etapas con el, estando al volante algo más de 40 horas. Así que vamos a empezar a hablar del interior y de la primera etapa que hemos realizado, Madrid-Tarragona.

El interior es simple, pero eficaz y robusto.

Sentado en las plazas delanteras la primera sensación que me transmite es la de estar como en el sillón de casa. Es algo que a mí personalmente me ha llamado mucho la atención y es que después de tantas horas de conducción, no se han hecho incómodas ni pesadas. Como otros datos a destacar diré que cuentan con regulación eléctrica y son calefactables, cosa muy cómoda cuando te pilla un frente en el país vasco y llevas ropa de verano.

Puedes acceder sin problemas a cualquier parte del habitáculo debido a su gran tamaño. El volante multifuncional tiene el tamaño perfecto y un tacto de lo más agradable, pero pensando en los fríos días que puede hacer en las tierras donde lo hemos estado probando, he echado de menos la opción de que fuese calefactable. No tiene mayor importancia ya que la climatización de todo el vehículo era exquisita y muy precisa.

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El salpicadero es simple, de los que no desvías la atención mientras circulas por detalles nimios. En el encontramos la pantalla táctil del sistema multimedia del Nissan, la cual es muy fácil de utilizar gracias a sus menús intuitivos y conseguiremos llegar y salir prácticamente de cualquier sitio gracias a su GPS. Nos ha sido muy útil a la hora de circular por caminos de montaña, ya que con la alegría de explorar sitios a los que un utilitario no llega, hemos llegado a perdernos. También cabe destacar el equipo de audio que monta, me sorprendió gratamente porque pensaba que al ser un suv, sería algo que dejarían en un segundo plano, pero para nada es así.

Siguiendo con el salpicadero, hay un detalle que no me ha gustado en absoluto y que últimamente muy a mi pesar se está poniendo de moda y es el acabado en negro piano. Este tipo de acabados da un toque muy señorial al coche, pero cuando este está pulcro y reluciente. Quizá no es el acabado más idóneo para este tipo de vehículo ya que es un auténtico imán para el polvo, y en un coche que está pensado para salir del asfalto, ni os imagináis como puede llegar a acabar en cuestión de minutos. En contrapunto un detalle que si me ha gustado, son los acabados en imitación carbono que consiguen darle un aire más juvenil al interior. Otro punto a su favor es el techo solar eléctrico y con persiana que lleva, ideal para cuando vas por el campo y no quieres tragarte todo el polvo que entraría si llevas las ventanillas abiertas.

Exterior.

El exterior es muy llamativo, tanto por el tamaño en si del X-Trail cómo por las llantas de la unidad de pruebas que eran desde mi punto de vista de las más bonitas y originales que tiene este modelo. Tiene unas líneas sobrias que gustan, en contrapunto con los nuevos diseños de suv que están saliendo últimamente al mercado y que algunas veces son tan novedosos que no sabría decir si cumplen bien con la función para la que fueron creados.

Guía de viaje.

Madrid-Tarragona.

No pensábamos empezar así la ruta, pero una invitada inesperada decidió que quería irse a su casa y no nos pudimos resistir. Se llama Mico y es una gata sin hogar que nos encontramos cerca de casa y a la que se le encontró adoptante en Tarragona. Por lo que con el coche lleno y una jaula con una gata en la parte trasera comenzamos esta aventura. Imagino que a todos nos pasa alguna vez que siempre que salimos de viaje ponemos una hora para salir, pero por diversos contratiempos a veces no es posible cumplir punto por punto con dichos horarios.

Así que entre unas cosas y otras no salimos por la mañana sino a mediodía de un 15 de agosto con lo que ello conlleva. Lo malo del viaje, los cerca de 40 grados que hacía ese día y el sol calentando el coche por kilómetros. Por suerte el Nissan tiene un gran sistema de climatización y a nosotros nos daba igual siempre y cuando no bajásemos la ventanilla. Hasta la gata iba fresquita ya que cuenta con climatización para las plazas traseras. Lo bueno que después de una parada en la farmacia para comprar antihistamínicos (buena manera de descubrir que mi mujer es alérgica a los gatos) tuvimos un viaje tranquilo y sin contratiempos de ninguna clase. Después de hacer un par de paradas para descansar, cosa recomendable siempre que hagáis un viaje largo. Llegamos a Tarragona y nos sorprendió su consumo, ya que pensaba que tendría un gran consumo por carretera y teniendo en cuenta su peso y dimensiones, me llevé una sorpresa notable.

Después de esta etapa, dejamos a nuestra polizona peluda en su nuevo hogar y nosotros fuimos a casa a descansar que al día siguiente emprendíamos el viaje a tierras vascas.

 

Tarragona – País Vasco.

La intención de la ruta era madrugar bastante, pero si, era, porque al final hasta las 10 de la mañana no nos pudimos poner en marcha. El viaje fue tranquilo, hicimos varias paradas de camino a Irún, que era nuestro hogar temporal durante una semana. La primera en la provincia de Zaragoza, donde aprovechamos para probar el primer descenso serio ya que lo bajamos a una orilla de la laguna. Aunque la pendiente era bastante angulosa no tuvimos problemas para bajarlo sin titubeos. Una vez allí hicimos unas fotos y nos volvimos a poner en camino. Por Euskal Herria en vez de ir por carreteras y autovías, nos metimos por los pueblos que la atraviesan para probar que tal iba por las calles estrechas y adoquinadas de algunos de los pequeños pueblos típicos de la zona. Como sería costumbre durante el viaje, cero problemas ante cualquier reto al que lo enfrentaremos. Y entre pueblos y paradas llegamos a Irún.

Estar allí es una maravilla para los sentidos, una sensación de paz y tranquilidad que pocos sitios pueden darte a pesar de contar con ciudades grandes. En esa semana pudimos recorrer con el coche las carreteras escarbadas prácticamente en los bosques, donde la luz era apenas visible y menos aún de noche. Visitamos también el puerto de San Juan y San Pedro. Urdaneta (barrio de Aia) y sus vistas de Zarautz. Las ruinas de antiguo parador de Jaizkibel con sus fornidos y malhumorados Pottokas (cómo consejo os diré, no les gustan los extraños, parecen adorables por el tamaño, pero se gastan una mala leche importante) y sus espectaculares vistas por todos los costados: a la bahía de Txingudi, Irún, Hondarribia y en el día tan soleado y despejado que fuimos, incluso Francia.

En este apartado agradecer sobre todo a nuestros amigos-guias Alba, Raúl y al “pequeño” Larry por acogernos, hacernos sentir como en casa y mostrarnos los enclaves tan espectaculares de su magnífica tierra. Sitios que han hecho posible las mejores fotos de este X-Trail.

 

País Vasco-Madrid.

Cuando la semana tocó a su fin, emprendimos el regreso a la capital no sin antes visitar el valle que ha hecho famoso Dolores Redondo con su trilogía, el Baztán. Tengo que confesar que fue muy extraño que justo el día que íbamos a visitarlo fuera el único de todas las vacaciones que amanecimos con una niebla densa y un “zirimiri” digno del libro de suspense de dicha autora (el guardián invisible). Ese hecho, sumado a que madrugamos bastante para emprender la bajada hizo que dichas carreteras y pueblos sufrieran una transformación de pueblos de postal a pueblos dignos de una película de miedo. A pesar de ello disfrutamos enormemente de los enclaves de dicho libro y vimos unos pueblos y unos paisajes fantásticos a los que sin duda volveremos.

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En todo este viaje el coche se comportó de manera excepcional. Lo sometimos a ir entre maleza, por adoquines, a subir una ladera con unos troncos pequeños en el camino, a pasar a través de piedras. Incluso en la última jornada por tierras vascas con la lluvia y la niebla, las luces y la tracción all-mode 4x4-I, hicieron que fuera una gran experiencia a pesar de que nos las teníamos todas con nosotros en ciertos caminos de tierra que estaban embarrados. También digno de mención el excelente sistema de calefacción que en especial en ese día nos salvó la vida, ya que llevábamos ropa de verano y a pesar de hacer 8 grados en el exterior, nosotros estábamos muy confortables en el interior del X-trail.

Y entre visitas a los pueblos y alguna que otra parada a descansar de los kilómetros, llegamos a Madrid.

Madrid-Tarragona.

La parada en Madrid fue breve, tan solo para poder descansar una noche, llenar el maletero de cosas para la familia y lo más importante, nuestra cachorra peluda: Ñekane.

Con el maletero del coche hasta los topes, dando gracias de que tenga una capacidad tan amplia y la perra hecha una rosca en las plazas traseras, casualmente en el sitio donde más da el aire acondicionado, emprendemos el penúltimo viaje largo del verano. En carretera ya lo tenemos más que probado y sigue dejándome alucinado que con el peso que lleva siga haciendo unos consumos tan aceptables para ser un suv, pero oye, mejor, que si no llega a ser así iba a tener que haberme hecho accionista que alguna gran petrolera.

Tras un par de paradas en las que intentamos que Ñekane salga a estirar las patas, ella insiste y nos hace saber que está más cómoda dentro con al aire que fuera con 35 grados haciendo lo que mejor sabe, hacerse la muerta. Con lo cual y ante su negativa seguimos con la ruta y llegamos antes de los previsto a tierras catalanas.

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La semana allí se torna más tranquila ya que sobre todo necesitábamos descansar y desconectar de todo el frenesí al que nos somete el trabajo el resto del año. Por eso nos ha venido genial este coche, hemos visitado sitios que por llevar otros vehículos otras veces y debido a la orografía del terreno nos había sido imposible explorar. Hicimos una ruta dividida en varios días donde nos dedicamos a explorar la parte del Perelló menos conocida. Nuestros rincones favoritos fueron la Font de Tita, las pinturas rupestres (tengo que reconocer que estas las descubrimos por casualidad), cala Moros y nuestro sitio favorito para olvidarnos del mundo: el delta del Ebro. Dentro de este último en especial visitamos varias veces la playa de Riumar, que a parte de ser un enclave con apenas gente, es de las pocas playas a las que se puede acceder con perros en época estival.

 

En esa playa hay que tener especial cuidado, ya qué aunque me dé un poco de vergüenza admitirlo, una vez me quedé embarrancado en la arena hasta la altura de la puerta del coche y gracias a unos buenos samaritanos, pude sacarlo y ahorrarme la charla de mi mujer en caso de que nos hubiera tenido que sacar la grúa. Con el X-Trail no solo no tuve ese problema, sino que pude meter el coche el último de la fila y el más cercano a la playa. Ahí pudimos aprovechar de nuevo el gran espacio con el que cuenta el maletero ya que llevamos dentro las sillas, sombrilla, nevera, y demás pertenencias con los que normalmente se va uno pertrechado a una playa donde no puedes encontrar nada más que dunas, playa y un camino angosto y no en la vaca del coche como hacían la mayoría.

Tras una semana allí visitando a amigos y familiares, dispersos por varios puntos de Cataluña y con una pena (pereza) tremenda, tocaba emprender el regreso a la urbe. Con el maletero cargado más todavía, cosa que parecía imposible, pero para las madres que viven lejos de sus hijos toda la comida que les den siempre les parece poca, traje dos neveras llenas de productos típicos (si llego a pasar por el aeropuerto, me paran por contrabando). Lo que hizo que tuviera que calcular al milímetro cada cosa para que pudieran entrar todas, pero con la cantidad de espacio de este coche no tuve muchos problemas. Con toda la añoranza del mundo nos montamos en el coche, esta vez sí en el último tramo del viaje y volvemos a la temida vuelta al trabajo…

Tarragona-Madrid.

Este trayecto fué el más duro de todos, pero no por el coche, que por mucho que hemos hecho con el siempre responde. Sino porque cada kilómetro que recorríamos nos acercaba a lo que todos más odiamos, la despedida de las merecidas vacaciones. Así que entre descanso y descanso llegamos a casa y a la cruda realidad…

El año que viene esperemos que haya más y mejor.

 

Conclusión.

Pocas veces como en este artículo he tenido que retractarme de tantas cosas juntas. Siempre había mantenido que los Suv son coches de quiero y no puedo. Pero el X-Trail me ha hecho que tenga que tragarme palabra por palabra. Ni una sola vez de las que lo hemos puesto a prueba nos ha decepcionado, ya sea en seco, mojado, pendientes, barro, arena fina, troncos de árbol, desniveles y cualquier otra cosa que se os ocurra y que seguro a mí se me olvida, siempre siempre nos ha respondido. Jamás nos ha hecho ningún extraño sobre ningún terreno, sacándonos incluso de algún aprieto cuando el camino (por llamarle algo) se volvía angosto e inaccesible. Y ni que decir tiene que, si en terrenos duros es magnífico, en ciudad y en carretera no tiene nada que envidiarle a ninguna berlina. Si acaso sería al revés ya que cuenta con una capacidad de carga excepcional y unos extras que nos han hecho el viaje francamente cómodo y confortable.

En resumen, gracias a Nissan por darme la oportunidad de disfrutar todos y cada uno de los casi 4000 kilómetros que hemos hecho en este extenso viaje con uno de los modelos que a día de hoy mejor funciona y más polivalente es.

Sin duda volvería a repetir encantado.

Galería de fotos.

Author: Stiwie Lopez

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